Obituario de dos grandes de la Radiobiología

Maurice Tubiana. Fotografía de Marian Schmidt, 1989

Maurice Tubiana. Fotografía de Marian Schmidt, 1989

El primer libro de texto sobre radiobiología en el que estudié fue “Introduction to Radiobiology”, traducción al inglés del texto francés original escrito por Maurice Tubiana, Jean Dutreix y André Wanbersie. Leí la noticia de la muerte de Tubiana (Argelia, 1920) hace unas semanas, mientras buscaba información actualizada para las clases de radiobiología de los “Cursos de Baeza” que organiza la Sociedad Española de Física Médica. Y es que Tubiana se ha mantenido activo en debates y controversias de primera línea hasta sus últimos años; por ejemplo, en los relacionados con los efectos de las bajas dosis de radiación ionizante. Tubiana era un entusiasta defensor de la energía nuclear que denunciaba el miedo de la sociedad a los avances científicos. Combatió en la Segunda Guerra Mundial, se doctoró primero en Medicina y más tarde en Física, y nos dio una cantidad de logros científicos y profesionales deslumbrante. Por fortuna, recibió en vida galardones y premios que reconocían su trabajo; entre ellos la Legión de Honor Francesa.

Adrian Begg en Granada. Fotografía de Maribel Núñez, 2011.

Adrian Begg en Granada. Fotografía de Maribel Núñez, 2011.

A Adrian Begg (Nueva Zelanda, 1946), que murió el día 29 de enero, lo conocí en Granada, pues colaboraba en los cursos de Radiobiología que organiza el Departamento de Radiología y Medicina Física de esta universidad, y formaba parte del grupo de profesores que impartía el afamado curso de la ESTRO “Basic Clinical Radiobiology”. Mi inglés era, y es, horrible, pero podía seguir sus explicaciones de una manera sencilla, pues, además de un gran científico, era un extraordinario profesor. Aunque en su vida profesional hay logros muy interesantes, creo que merece la pena destacar el trabajo que Begg ha hecho sobre la individuación de los tratamientos en radioterapia. Si bien los avances que los ensayos predictores de radiosensibilidad han supuesto en la práctica clínica son todavía modestos, el trabajo realizado por Begg contribuye a conformar una base desde la que continuar con ahínco las investigaciones en esta área de la radiobiología y la radioterapia. El último galardón que recibió por todo ello fue el “ESTRO Lifetime Achievement” el pasado año.

A veces, la noticia de la muerte de una persona que ha influido en nosotros de algún modo nos crea la necesidad de conocerla un poco más. Eso me ha pasado con Maurice Tubiana y Adrian Begg; espero con estas breves notas alentar esa misma necesidad en algunos de nuestros lectores.

Una respuesta a “Obituario de dos grandes de la Radiobiología

  1. Discreto, sentido y merecido homenaje, compañero. Es difícil creer que Tubiana tuviera 94 años. He leído recientemente muchos de sus trabajos a propósito de la hormesis y el abandono del LNT. Como los grandes artista del renacimiento, tendría su “taller” pero ha estado presente en el debate hasta el último día. Tengo un interés, creo que sano, por saber como pasó los momentos finales de la vida y como se despidió de esto. Siempre me pareció un señor, y desde luego, la foto es magnífica, y creo que lo retrata perfectamente, al menos la imagen que de él tengo, la de un sabio discreto y elegante, incluso en la polémica.

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