Los martes tampoco descansan los fotones

Hoy es martes. Las 7:05 de la mañana y ya estoy abriendo el servicio. A pesar de que no por mucho madrugar amanece más temprano, yo… ¡madrugo! Por aquello del refranero español: “A quien madruga Dios le ayuda” y “Uno por mucho madrugar una cartera se encontró, pero más madrugó el que la perdió”…

Bueno, hoy toca hacer la verificación de los detectores. Afortunadamente disponemos de una bancada adecuada y de una antigua fuente de Cs-137 para poder verificar que los detectores del hospital miden de manera correcta. Son nuestra herramienta de trabajo y deben estar “en perfecto orden de revista” para pastorear a los fotones. No estoy hablando de una calibración, no tenemos capacidad para eso. ¡Ya quisiéramos!

Bancada

Bancada para la verificación de os detectores con la fuente de Cs-137 a la derecha.

La fuente de Cs-137 se utilizaba “el siglo pasado” para hacer braquiterapia de baja tasa con un equipo muy conocido en su época llamado Curietron. ¡Era toda una estrella de la braquiterapia! Ahora, la alta tasa la ha convertido en historia. Muchos sentirán nostalgia de aquellos maravillosos años… Tiene dimensiones de varios milímetros y obtenemos exposiciones en aire entre 200 microSv/h y 5 microSv/h para distancias entre 0.5 metros y 3 metros. A esas distancias podemos considerar la fuente como puntual. Este procedimiento lo realizamos dos veces al año. Colocamos la fuente de Cs-137 dentro de un contenedor plomado que tiene un agujero cuadrado de 2 cm x 2 cm (es un contenedor de plomo donde venían en “el siglo pasado” los generadores de Mo-Tc). De esta manera obtenemos un haz relativamente colimado. A un lado de la zona de medida hay una pared que da a una zona poco accesible y de ocupación o paso esporádico para evitar irradiación de personas durante el proceso. Al otro lado interponemos mamparas blindadas de unos 3 cm de perdigones de plomo para protegernos nosotros durante la verificación.

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Fuente de Cs-137 y detectores.

Entro en el almacén central de residuos radiactivos (ACRR) que está dentro de lo que es el Servicio de Física y Protección Radiológica y donde además almacenamos parte de nuestro equipamiento y voy sacando las mamparas blindadas. ¡Menos mal que tienen ruedas! Llega la primer técnico del Servicio pero hoy no puede ayudarme ya que tiene que hacer medidas en uno de los aceleradores y se va pitando hacia Radioterapia. Pronto llegaran los radiofísicos que se ocupan de la Radioterapia y quiere tener todo preparado.

Sigo con mis mamparas y llega la primer residente. Sí, sí, esa, la que estáis pensando… (si aún no sabes a quién me refiero, lee mi post anterior).

Nuestras residentes (este año son todas mujeres ¡mujeres al poder!) están aprendiendo nuestras funciones año y medio en el apartado de radioterapia, medio año en la parte de radiodiagnóstico, medio año en medicina nuclear y otro medio año en protección radiológica. Durante la residencia siempre siguen haciendo tareas de los apartados aprendidos, para no olvidar nada…

Un inciso histórico: En el siglo XIX, el filósofo Theodor von Bischoff investigó sobre el peso del cerebro humano. Tras años de acumular datos observó que el peso medio del cerebro del hombre era de 1350 gramos, mientras que el promedio para las mujeres era de 1250 gramos. Durante toda sus vida se basó en este hecho para intentar presentar a la mujer como un ser de menores capacidades intelectuales que el hombre. A su muerte, Bischoff donó su propio cuerpo a la Ciencia. El análisis indicó que su cerebro pesaba 1245 gramos…

La residente me ayuda a colocar todo, le explico el plan y empezamos a verificar detectores. Llegan más técnicos y van a buscar los detectores que están en las demás instalaciones. Ya estamos todos… Nos repartimos la verificación de los detectores entre la residente, una de las técnicos, una compañera radiofísica (la otra parte del binomio que nos dedicamos a RX, MN y PR) y yo. Vamos anotando las medidas en una hoja Excel y si algún detector mide por encima o por debajo de un 20% del valor esperado lo investigamos o mandamos el detector a reparar y/o calibrar.

A las 10:00 hemos acabado con los detectores ambientales y nos ponemos a verificar los detectores de contaminación superficial. Para ello tenemos una fuente plana de C-14 de 100 cm2 de actividad conocida y de una fuente de estroncio adecuada para este tipo de verificaciones. Esto lo hacemos tras recoger la fuente de Cs-137 para que el fondo sea lo más bajo posible. Todo sale correcto. Ahora recogemos todo y cada mochuelo a su olivo… Todos los detectores están colocados en su sitio y operativos. Ya que hemos verificado los detectores de contaminación superficial nos disponemos a verificar la hermeticidad de las fuentes. Hacemos un frotis sobre las superficies externas de las fuentes encapsuladas del hospital para verificar que no tienen pérdidas y las medimos con uno de esos detectores. Viales de verificación de activímetros, fuentes planas de gammacámaras, fuentes de verificación de cámaras para radioterapia, fuentes de aplicadores de radioterapia, etc… Bueno, todo en orden…Me encanta que los planes salgan bien.

Son casi las 11:00 y ahora sí… nos vamos al café. ¡El descanso del guerrero! Vamos siempre todos los radiofísicos juntos y, a veces, nos acompaña algún técnico y la secretaria. En ocasiones aprovechamos para comentar cuestiones o novedades del trabajo, a pesar de que un día a la semana intentamos hacer reuniones globales del servicio. Hoy no hay temas de trabajo y hablamos del coletas… ¡Huy! Perdón, de Pablo Iglesias… y de Podemos y de política… A los radiofísicos, además de medir y cacharrear, también nos interesa la política… Sobre todo tras la dimisión de la ministra de sanidad… Nos estamos jugando mucho… Bueno, no sabemos si esto tiene arreglo… Solo sabemos que es necesario invertir más en sanidad, en educación, en justicia…

Ya de vuelta en el despacho, me llama la directora de gestión y me dice que la flauta ha sonado y que sacaron a concurso ese mamógrafo que tanto necesitábamos y que mañana nos reunimos con el jefe de Radiodiagnóstico para puntuar la encuesta técnica. Se presentan tres casas comerciales. Bueno, algo se mueve…

La residente está con mi binomio radiofísica revisando la legislación relativa al uso de las radiaciones ionizantes y la documentación sobre el cálculo de blindajes en instalaciones sanitarias. Tiene que empezar con la parte de protección radiológica y esto es lo que le toca… No sé si habrá alguna otra área de las actividades humanas tan legislada como ésta. Tenemos directivas (ahora, afortunadamente, recogidas todas en una), Reales Decretos, instrucciones y normas para aburrir… sobre declaración y funcionamiento de las instalaciones, sobre control de calidad, sobre protección radiológica, sobre formación del personal, etc… Menos mal que para el tema del cálculo de blindajes le damos la documentación del último curso que organizamos en nuestro hospital en 2012. Ahí tiene mucho tajo y deberá dedicar mucho tiempo para estudiarlo. Al final de la residencia le pondremos problemas sobre todos los temas para que los resuelva. Si los hace bien le daremos FisiPuntos… Válidos para resolver dudas durante los próximos años cuando sea radiofísica en otro hospital…

Suena “The final countdown” de Europe. ¡¡¡Es mi teléfono!!! Mi mujer me recuerda que hay que ir a hacer compra grande esta tarde, así que tengo que hacer de “Transporter”… “Radiofísico por la mañana; Transporter por la tarde”… Sí, sí, como Jason Statham en su famosa saga. Nos parecemos en muchas cosas, somos igual de guapos y lucimos el mismo corte de pelo… Eso sí, nos diferenciamos en los abdominales… Pero ahora que tengo algo de colesterol y los triglicéridos disparados, que ya no como esos torreznos y ese chorizo de Soria y que he retomado el ejercicio por las tardes (unos 15 km en bici, 3 veces en semana), en tres meses me pienso poner como Jean Claude Van Damme… “Mens sana in corpore sano” (El sentido original de esta famosa frase era el de la necesidad de orar para disponer de un espíritu equilibrado en un cuerpo equilibrado; no es, por tanto, el mismo sentido con el que hoy en día se utiliza: “mente sana en un cuerpo sano”). Bueno, ya vale de hablar de mi cuerpo…

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Almacén central de residuos radiactivos, a la derecha las mamparas plomadas.

A las 12:00 vienen tres alumnos de medicina para que les enseñe el ACRR. El ACRR se utiliza para almacenar los residuos radiactivos sólidos y líquidos generados en todas las instalaciones radiactivas del Hospital. Dispone de:

  • Dos depósitos, destinados al almacenamiento y decaimiento de la orina radiactiva de los pacientes, de una capacidad de 5000 litros cada uno.
  • Dos depósitos de almacenamiento/envejecimiento de residuos líquidos, de 500 litros cada uno.
  • Catorce depósitos para almacenamiento de residuos radiactivos sólidos de unos 200 litros de capacidad cada uno.
  • Recinto para residuos de baja actividad y energía, en el que se han construido separaciones de hormigón de 1,8 m de altura para establecer ocho particiones independientes.
  • Ducha y lavabo para descontaminación.

El objetivo del ACRR es cumplir con el Artículo 52 del Reglamento sobre Protección Sanitaria contra Radiaciones Ionizantes (RD 783/2001): “Los niveles de actividad para la emisión de efluentes radiactivos al medio ambiente deberán ser tales que las concentraciones de actividad de los radionucleidos en ellos contenidos y las dosis recibidas por la población a la que potencialmente pueda afectar sean las más bajas razonablemente posibles, teniendo en cuenta factores económicos y sociales”.

En dicho Reglamento se establecen asimismo diferentes límites de dosis, tanto para los trabajadores expuestos como para el público en general, así como valores de la dosis efectiva comprometida por unidad de incorporación por ingestión. A partir de éstos puede derivarse un Límite de Incorporación Anual (LIA), que expresa la actividad que no debe superarse por ingestión.

La evacuación de residuos radiactivos al medio ambiente deberá hacerse de manera que no se supere este límite u otro inferior que pudiera establecer el Consejo de Seguridad Nuclear (nosotros utilizamos 1/100 LIA). Para ello, se seguirán las indicaciones del Consejo de Seguridad Nuclear reflejadas en “Límites derivados para la aplicación del reglamento de protección sanitaria contra radiaciones ionizantes relativos a la protección del público”. En cuanto a los residuos sólidos, se desclasificarán como tales cuando su actividad por unidad de masa se halle por debajo de los valores establecidos en la legislación, momento en que podrán gestionarse como residuos convencionales.

Les cuento que los residuos sólidos los dividimos en tres tipos, en función de su periodo de semidesintegración: I-131 con periodo de 8.04 días; Ga-67, In-111, Tl-201… con periodos de en torno a dos/tres días y Tc-99m con un periodo de 6 horas. El Tc-99m no supone un problema ya que al día siguiente ha decaído casi totalmente. Con ellos seguimos el siguiente criterio: se monitorean diariamente, en los lugares de medicina nuclear donde se pueden generar, con un detector de radiación ambiental. Si la tasa de dosis en contacto es superior a 2,5 μSv/h, se trasladan al ACRR y vuelven a medirse al día siguiente. Se eliminan como basura convencional cuando su tasa de dosis en contacto es equivalente al fondo.

Para los residuos sólidos de I-131, que se genera en las habitaciones de tratamientos metabólicos o en radiofarmacia (jeringas, agujas y viales), si la tasa de dosis en contacto es superior a 1 μSv/h, se sigue la pauta siguiente:

  • Los residuos sólidos se recogen en cubos de plástico herméticos y se trasladan al ACRR.
  • Se identifica el bulto mediante numeración correlativa.
  • Se mide la tasa de dosis a 1 metro de la superficie del cubo. A partir de ese valor se estima su actividad. Para ello utilizamos una hoja de cálculo Excel con los datos adecuados.
  • Se pesa el cubo para calcular la actividad específica (Bq/g). Se almacena en el depósito correspondiente hasta que este valor sea inferior a 100 Bq/g.
  • Se lleva un registro de todos los cubos contenidos en cada depósito, en el que figurará la fecha de evacuación prevista y la fecha en que se ha evacuado.

Pozo I 131Para los residuos de Ga-67, In-111, Tl-201… que proceden de la unidad de radiofarmacia se sigue un prendimiento equivalente.

Por regla general, los residuos de Tc-99m están en el ACRR unos días, los de Ga-67, In-111, Tl-201… unas semanas y los de I-131 unos meses.

La máxima complicación la tenemos cuando un paciente de tratamiento metabólico vomita tras la administración de I-131. Cuando el paciente ingresa, se le indica que, en caso necesario, debe utilizar un recipiente de plástico hermético que hay junto a la cama. Si vomita, el recipiente se introduce en el carro de transporte plomado y se traslada al ACRR. Allí se estima su actividad específica por el procedimiento indicado para los residuos sólidos y se deja decaer, en un congelador con blindaje externo, hasta que su actividad específica sea inferior a 100 Bq/g. Sí, amigos, sí, para estos casos es necesario disponer de un congelador. De lo contrario, no se podría entrar en el ACRR por el olor tras su descomposición. En el contenedor donde vomita el paciente ponemos un producto que solidifica los líquidos eliminados para tener el residuo más controlado y sea más difícil que haya dispersiones y contaminaciones.

Vaya, en este momento entra en el ACRR mi binomio Radiofísica a por este producto ya que un compañero de Logroño tiene este problema y nos ha llamado para saber cómo lo solucionamos nosotros. Bien, esto me recuerda cuando, estando de vacaciones en la playa, me llamo “el Coletas”… ¡Huy! Perdón, ¡Pablo Iglesias no! Nuestro “Coletas” es un fantástico ex-residente al que apodamos así cariñosamente por su imagen parecida a la del dirigente de Podemos, mucho antes de éste último fuera famoso. Pues bien, nuestro “Coletas” me llamó para hacer uso de sus FisiPuntos (si es que aún le quedaban…) cuando un paciente ambulatorio tratado con I-131 por un hipertiroidismo vomitó en la calle y le cayó a él investigar la situación y plantear soluciones… Afortunadamente, los niveles de actividad para un tratamiento ambulatorio son muy inferiores a los de los pacientes ingresados. Por raro que nos parezca siempre hay situaciones que no se han dado nunca…

Para los residuos líquidos que generan los pacientes de tratamiento metabólico con I-131 se usa el equipo de almacenamiento y evacuación de residuos líquidos de tratamientos metabólicos que recoge las orinas en los dos depósitos de 5000 litros. Siendo conservadores, estimamos que el 90% de la actividad administrada al paciente se elimina por orina. Por ello, el paciente orina en un bidé especial que está conectado a unos depósitos blindados, que se hallan en el ACRR. Se almacenan alternativamente en uno de los dos depósitos, mientras el otro se deja envejecer. Permanecen almacenados durante el tiempo necesario para que al evacuarlos a la red general de desagüe de hospital, aplicando una adecuada dilución, la concentración de actividad vertida sea inferior a 0,75 Bq/l. Para ello se utilizamos un Equipo de Evacuación Controlada.

NOTA: El valor máximo de concentración vertida se ha obtenido de acuerdo con las siguientes consideraciones:

  • Límite de ingestión anual (LIA) de I-131 para persona mayor de 17 años: 45000 Bq.
    (1/100) LIA = 450 Bq
  • Volumen de agua que una persona ingiere al cabo del año: 600 l.
  • Concentración máxima: 450/600 = 0,75 Bq/l.

Para cumplir este requisito se necesitan unos cinco meses de almacenamiento, pero como un depósito tarda en llenarse un año, evacuamos los depósitos cuando llevan casi un año de envejecimiento. De esta manera evacuamos con concentraciones mucho más pequeñas que el límite. Se trata de eliminar al medio ambiente la menor cantidad de radiactividad posible… La cuestión es que si una persona se pusiera a beber directamente de las tuberías de salida del hospital (que asco… ¿no?) la dosis que podría recibir sería inferior a una centésima del límite de público de 1 mSv/año. ¡¡¡Y ya sabéis que 1 mSv no es nada!!!

Tras hablar de los riesgos, de Fukushima, del tabaco etc… me despido de los estudiantes. Ya en el despacho, verifico que los controles de contaminación superficial de Medicina Nuclear, realizados por las técnicos, son correctos. Rara vez hay valores donde se deban tomar acciones…

A las 13:30, una técnico me trae los datos y los dosímetros que hemos colocado a varios pacientes de radiología intervencionista para medir la dosis máxima que pueden recibir en piel. Así concienciamos a los intervencionistas de la importancia de hacer un seguimiento a los pacientes cuando la dosis en piel pueda superar los valores que dan lugar a efectos tisulares y tomamos los datos necesarios para poder orientarles a la hora de tomar decisiones en función del tipo de intervención. Usamos unos dosímetros que nos presta amablemente un centro de dosimetría privado (Gracias GESTISA). Colaboramos con ellos en la puesta en marcha de sus sistemas de dosimetría. También hemos usado sus dosímetros para estimar durante meses la dosis que pueden recibir en cristalino los trabajadores que trabajan a pie de tubo. Gracias a estas colaboraciones podemos hacer este tipo de medidas… Nos hacen falta más herramientas…

Bueno, ya llega la hora de irse y como decía otro fantástico ex-residente: “Me voy. No tengo por qué aguantar esto”.

PD: Hoy estoy contento. Mi hermana me ha mandado un WhatsApp diciéndome que su novio ha dejado definitivamente el tabaco. Hace dos semanas coincidimos en el pueblo soriano donde viven mis padres (San Pedro Manrique) y hablamos de los post que escribí de la tía María en Desayuno con fotones y del tabaco. Parece que le hemos convencido…

2 Respuestas a “Los martes tampoco descansan los fotones

  1. Otra magnífica entrada de la serie sobre el trabajo de radiofísica en un hospital, contado con criterio, humildad y sentido de humor. Gracias por tus aportaciones, Pedro.

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