De los escépticos y la falsa imparcialidad de la ciencia II

Sigo con estas reflexiones un poco desordenadas y tocadas con insuficiente profundidad. Quiero aclarar que este es un artículo de opinión, y que no pretendo hacer ciencia aquí aunque esa sea por ahora mi profesión.

Problemas políticos requieren soluciones políticas

Imaginemos que ante las masacres de civiles en Alepo, los científicos proponemos como solución necesaria bio-polímeros resistentes a las balas en vez de altos al fuego. ¿Solución disparatada? En EEUU, ante la epidemia de muertos por armas de fuego, 36 al día, proponen mochilas anti-balas para los niños. ¿Les parece una locura? Pues imaginen lo disparatado que puede ser que ante la falta de alimentos causada por su mala distribución propongamos ¡alimentos tecnológicos de alto valor añadido como el arroz dorado!

Nos dice Alex Gaita Ariño que no es posible que se encuentre una solución viable al más que demostrado cambio climático si en el enunciado del problema está integrado el crecimiento económico (por tanto de consumo). Cuando los científicos se preguntan cómo parar el calentamiento global mediante la tecnología parece que no son conscientes de que un prejuicio les impide tener acceso a un abanico más amplio de soluciones. Ese prejuicio es el crecimiento. El sistema mundo en el que vivimos obviamente pone como premisa ideológica su propia supervivencia como sistema, no como mundo.

Y de nuevo, las soluciones técnicas del tipo secuestrar CO2 son pseudocientíficas porque no tienen el suficiente respaldo empírico ni racional. Y que quede claro, para nada estoy en contra el uso de la tecnología al servicio de las gentes de este mundo.

Los peligros del cientifismo y la técnica sobre la moral y la democracia: la ciencia en términos generales y como parte de una sociedad, debe ser debatible por esta misma sociedad. Jean Jacques Salomon decía que la ciencia no es una esfera autónoma fuera de la sociedad. También estoy de acuerdo en que tal pretensión de autonomía encierra un grave peligro para la democracia. Si la ciencia recibe dinero público, ha de existir un contrato social que exija responsabilidades a los científicos que trabajan, pidiéndoles una rendición de cuentas cada tanto tiempo¹.  Y añado, deberá estar supeditada al poder político en democracia, lo contrario tiene un nombre, dictadura.

No podemos confiar en que los científicos activos en comunicación no tengan necesariamente una agenda. Paradigmático es JM Mulet. Sus ideas “ni de izquierdas ni de derechas” y su estilo, arrogante pero simpático, triunfan en los medios mayoritarios. Mulet, periódicamente, orquesta una campaña contra Greenpeace. Una de esas campañas fue cuando la famosa carta de los Nobeles. En ese meme que compartió dice que “Científicos independientes” afirman que el arroz dorado habría salvado la vida de ese niño. Eso es falso, es pseudociencia en tanto que no existen estudios epidemiológicos ni de campo que apoyen semejante afirmación. Más aún cuando las causas que llevan a la hambruna impedirían el acceso (universal) al arroz dorado suponiendo que este sea efectivo. En mi opinión, atacar a los que opinamos que los transgénicos no son la solución para la desigualdad, diciéndonos pijos (basura me llamó la última vez)  y culparnos utilizando una imagen de un niño negro pobre es inadmisible. Es, como dijo César Rendueles, de ciencicuñaos.

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No solo individuos como Mulet parecen tener una agenda. Organizaciones Thinktank como The break through, con una estética progresista, tienen una agenda clara: “La tecnología y la modernización están a la base del progreso humano”. Eso es una “creencia”, una opinión, válida, pero sin sustento científico alguno, no digamos ya empírico. Es un dogma del que surgen las preguntas (a menudo equivocadas) que solo la tecnociencia responderá. Porque no es de recibo que para las cosas buenas la tecnología es gracias a los científicos y para las malas es culpa de los políticos.

Otra prueba de que hay una agenda es el hecho de que la mayoría de los estudios a favor de los transgénicos tienen conflictos de intereses evidentes.

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En la película Ex Machina, donde recrean las posibles consecuencias de la inteligencia artificial, el creador de AVA, un androide que pasa el test de Turing para probar su conciencia humana, al ser preguntado por su empleado por qué había decidido crear a AVA, este le responde: “No fue una decisión, las cosas sucedieron en una evolución natural. Vamos, una cosa llevó a la otra…” Es una metáfora grandiosa de lo que nos está pasando. La tecnociencia, unida al dogma del crecimiento continuo, toma las riendas de nuestro destino. Las decisiones importantes las tienen que tomar los “expertos” no ya las mayorías, la política. A menudo se puede observar en los cientifistas un desprecio por “los políticos”, haciendo hincapié por ejemplo en su falta de formación, despreciando así su carácter representativo.

Vayamos al ejemplo de la inmortalidad, en boga en la actualidad. No solo que técnicamente tengo muchas dudas sobre sus posibilidades más allá de la gran pantalla, por las consecuencias sobre cáncer y cerebro, sino que en la divulgación sobre el tema se da por hecho la imperiosa necesidad del elixir de la eterna juventud. ¿Dónde queda la ética y la política, por ende la democracia? ¿Somos los científicos quienes debemos decidir semejante cosa?

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El científico Carlos López-Otin es clarividente. Plantea, en un ejercicio de lamarckismo impropio de su posición, que en un siglo “el ser humano tendrá los ojos mucho más grandes, como corresponderá a una cultura visual.” No quiero entrar en el hecho de que la selección natural funciona de manera negativa, no tiene un fin, un pensamiento propio de subconscientes creacionistas, sino en lo de la “cultura visual”. Ese finalismo no es objetivo, es una opinión puramente política, que no dejaría de ser eso, la legítima opinión de un ciudadano, si no fuera porque forma parte de un entramado ideológico encargado de dar legitimidad a un sistema de desigualdad apoyado en la tecnociencia.

Este otro párrafo ejemplifica un rasgo común del cientifista, la arrogancia: “No he visto ningún gen que codifique el sentido de la fe religiosa”. Pero lo importante es el resto.

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Aunque lo intenta arreglar al final del párrafo, López-Otin llega al punto en común entre pseudociencia y cientifismo, reducir algo antropológico y social, radicalmente histórico, a un fenómeno genético. No sé si se refiere al libro El gen de Dios de Dean Hammer, donde se afirma que el gen VMAT2 es importante para explicar la creencia religiosa, pero esa afirmación ni siquiera ha pasado una revisión por pares, menos una revisión por el sentido común.

La idealización del sistema científico

Lo de Kiko Llaneras es solo un ejemplo. La revisión por pares es hoy día uno de los principales obstáculos en el avance del conocimiento científico. Sin embargo, para los cientifistas, es la realización misma del sueño americano, donde un “novato puede publicar en las mejores revistas si hace un buen trabajo”. La realidad es bien distinta, el sistema “peer review” es un coladero de resultados no reproducibles y hasta fraude. Son muchos los motivos, por razones estructurales: el 20 % de los investigadores revisan hasta el 90 % de los artículos en biomedicina. Esas revisiones no están ni reconocidas curricularmente ni pagadas. Tal como me dicen los investigadores principales en mi entorno, es imposible hacerlo bien. Por razones políticas: tener autores de renombre en el artículo y sobre todo el teléfono del editor. Por razones ideológicas: además del número de teléfono hay que tener las agallas para descolgarlo y presionar al editor (convencerlo, sic) de la relevancia de tu manuscrito. ¡Ay el investigador que me diga que esto no es cierto! Hay hostias por cenar con los editores en los congresos.

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Así, los nobeles, los que mejor publican son hombres con un perfil muy ambicioso. Otro motivo es el sesgo de los revisores hacia autores de renombre. Los que trabajen en un laboratorio me van a decir que nunca han oído ningún comentario (racista al fin) sobre los científicos chinos y que eso no afecta a la imparcialidad en las revisiones.

En el momento que un escéptico se apoya en la revisión por pares para defender el sistema científico está basándose en una creencia sin fundamento, sin base empírica.

Otra cosa es que este sistema peer siga siendo necesarios.

Explotación y corrupción

En esta encuesta hecha por Nature, se puede ver que más del 90% de los lectores que hicieron la encuesta (13 mil), se supone que científicos, trabajan más de 40 horas a la semana, habiendo un 38% que trabaja más de 60.

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Miles de investigadores compiten internacionalmente por una plaza de investigador principal, o un grant cada vez más difícil de conseguir. En esta competencia salvaje, ¿quién sale perdiendo? Sobre todo las mujeres investigadoras y la ciencia.

En Estados Unidos, en laboratorios con muchos recursos, se da a menudo una situación escandalosa. El jefe de grupo le da el mismo proyecto a dos postdocs, y solo se llevará el mérito (autoría) el que primero termine. No creo que haga falta explicar cuáles son las consecuencias sobre el resultado de esa investigación. Sin hablar del postdoc “perdedor”.

Escándalos por fraude saltan por todas partes en las universidades más prestigiosas. Cientos de artículos se retractan semanalmente, muchos de ellos después de haber incluso sentado precedente en el campo. Aquí no vale decir “el sistema funciona”.

En nuestro país el caso de Sonia Melo y su supervisor Manel Esteller o el de Susana González claman al cielo. Después de tener que retractar un artículo y de quitarle a ella un proyecto europeo, Melo tiene plaza en Portugal y Susana González, a la que no le han quitado la ERC, tiene plaza en el CBMSO, y es que más de un milloncejo es muy suculento. Parece que la corrupción en ciencia se paga, pero con premios y proyectos. El supervisor de tesis de Melo, Manel Esteller recibió el Premio nacional de investigación de Cataluña, o la medalla de honor del parlament de Catalunya. ¿Por qué lo llamo corrupción? ¿Qué es si no la malversación de fondos públicos sino corrupción?

Y se preguntarán, ¿qué tiene que ver esto con el escepticismo? Cuando se falsean datos de publicaciones, se genera un conocimiento falso, no basado en la evidencia sino en el photoshop. ¿Dónde están la comunidad escéptica criticando esta pseudociencia que viene de las entrañas de un sistema machista, explotador y corrupto? ¿Dónde están los científicos que en privado se lamentan de que la explotación y la competitividad salvaje internacional lleva a una carrera de publicaciones que fomenta como poco las malas prácticas si no la corrupción?

Por suerte tenemos herramientas como PubPeer y a periodistas como Leonid Schneider que desde un posición pro-científica, ayudan a desenmascarar a estos farsantes.

Conclusión

Las malas prácticas que he relatado hacen mucho daño a la ciencia y a la sociedad. Parte de esta reniega de la primera cuando se enteran de escándalos y además son insultados por aquellos defensores de la ciencia por intentar encontrar esperanza en creencias religiosas como la homeopatía.

Es nuestra obligación como científicos y divulgadores ser radicalmente críticos, integralmente críticos si no les gusta lo de radical. Hay que abandonar el doble rasero y criticar por igual las prácticas alejadas de la razón vengan de donde vengan.

PD1. Como se habrán dado cuenta no he hablado nada de biomedicina, siendo mi especialidad, pensé que se merecía un artículo aparte para que este no se alargara más, y así será.

PD2.

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Mientras escribía esto ha surgido esta conversación en Twitter. Ante la insinuación en el artículo de que las sustancias utilizadas en alimentación están aprobadas porque no se ha demostrado que sean perjudiciales, lo cual sería la inversión del principio de precaución, yo pregunto qué pasa cuando los intereses comerciales son tan grandes (como en este caso de los plásticos alimentarios) que aunque haya evidencias de su peligrosidad no se prohíben. A eso se me responde que estoy sesgado, y por tanto no puedo ser “buen divulgador”, y que son “cuestiones políticas” y claro, los científicos no se meten en política.  

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Referencias utilizadas no organizadas particularmente

Libros

  • No está en los genes de Lewontin.
  • ¹El autoritarismo científico de Javier Peteiro Cartelle.

Me disculpen los autores si he plagiado.

8 Respuestas a “De los escépticos y la falsa imparcialidad de la ciencia II

  1. Muy interesante. No soy profesional de la ciencia, me interesa… eso sí, de forma más íntegra que a muchos de estos “nuevos” escépticos, con ínfulas de mesías.

    El libro que citas de Javier Peteiro – El autoritarismo científico- es sencillamente definitivo sobre este asunto. La ciencia tiene un predio perfectamente delimitado; la cosa se tuerce cuando se pretende trascender esos límites, y sobre todo cuando se cree posible evitar la subjetividad propia de todo “sujeto”, sea científico o poeta. Resulta igual de cientifista tratar de “demostrar” la inexistencia de Dios, como querer encorsetar las enfermedades mentales en un desastroso documento como el DSM.

    Cuando he leído el nombre de Mulet, he tenido que sonreírme. Este hombre se ha debido proponer convertirse en el Dawkins del Levante. Alguien ciertamente dañino para la ciencia.

    Es muy difícil, al menos a mí me lo resulta, encontrar artículos en esta línea: críticos con la deriva de la ciencia, pero redactados por gente del sector. Y esta falta de autocrítica acaba revelando paradójicamente a la ciencia, como una nueva religión. Es decir, percibir un discurso como indiscutible, difundido por personas idolatradas, y perseguir a todo el que ose contradecirlo, no es más que otra forma de inquisición. Reaccionar contra esto úlitmo, es prueba de esa ceguera.

    El escéptico fenece en el momento en que como tal se define. Resulta, por tanto, una aporía, que tiene que ver mucho más con la filosofía que con actitudes definitivas, reduccionistas o negacionistas.

    Información, conocimiento y sabiduría, suelen emerger en este orden y desde luego no concluyen en la ciencia, se completan en ella, pero también en la filosofía, la teología o el arte… La ciencia necesita de reflexiones como esta, y si me lo permiten, más duras, y es que ¿en qué época de nuestra civilización no nos hemos creído al cabo de todo conocimiento?

    Gracias.

  2. Hola de nuevo,mucho más de acuerdo con esta segunda parte. Gracias y sigue con tu espíritu crítico a pesar de los ataques y desde luego cero atención a los que insultan,así mismos se definen.

  3. Vamos al turrón.

    En esta segunda parte, por contra, estoy bastante menos de acuerdo con tus premisas. Para empezar, porque se presenta (con una falsa dicotomía, por cierto), el papel de los científicos ante problemas de corte político. Quizá un científico va a ser incapaz de conseguir que Trump proclame ilegal la venta de armas. Convendrás conmigo en que lo tiene jodido, máxime cuando ayer comentaba que quiere potenciar su arsenal nuclear. ¿Convienes conmigo en que está jodido que un científico o todos los científicos de EE.UU. juntos lo pudieran conseguir? Sin embargo, está en su mano intentar que sus propios hijos, o los hijos de alguna otra persona, salven su vida cuando algún descerebrado haga mal uso de sus “derechos constitucionales”. Culpar al científico por intentar hacer lo que buenamente esté en su mano, mientras lucha con todo lo que tiene por cambiar las cosas desde donde se debe, es como poco desconsiderado por tu parte. Lo mismo se aplica al arroz dorado: difícilmente está en manos del científico corregir los desequilibrios macropolíticos a escala mundial, pero si cambiando unos genes puede contribuir, de forma humilde, de forma apenas marginal, a que incluso una sola persona del planeta pudiera mejorar su calidad de vida, ¿te parece que es mejor que se crucen de brazos hasta que no se encuentre y aplique la Solución Definitiva Y Perfecta Que Terminará Con El Problema™?
    Desde luego, se puede debatir sobre si estos parches están dificultando la búsqueda y aplicación de una solución más adecuada, Es un debate interesante y diría que, a lo largo de la historia, son pocos los problemas políticos que no se han podido resolver por injerencias de una ciencia tratando de paliar los daños. Tengo la sospecha (no tengo datos tampoco de esto) de que si no hubiera un intento paliativo, por imperfecto que sea el parche, lo único que pasaría es que las cosas seguirían igual de mal, pero un poquito peor para unos cuantos. En cualquier caso, acusar a los científicos de querer hacer un mundo un poco menos feo en la medida de sus posibilidades es una acusación muy rara.

    Hay afirmaciones que no tienen una validación directa por parte de la ciencia mediante ensayos clínicos rigurosos, como que tirarse en paracaídas aumenta la supervivencia por encima de tirarse sin paracaídas. Sin embargo, a nivel indirecto parece una afirmación que cuenta con un sustento empírico importante. Que la tecnología esté en la base del progreso humano es complicado de comprobar, Ni siquiera se me ocurre cómo diseñar un experimento para comprobarlo, ya que incluso la definición de “progreso” es compleja. Si lo medimos como sostenibilidad, por ejemplo, somos unos parias comparados con la tribu indígena yanomami. Si lo medimos como esperanza de vida, estamos bastante adelantados con respecto a lo que nos correspondería “por naturaleza”. Desde el fuego, las lanzas o la rueda hasta el grafeno, si medimos el progreso como nuestro grado de dominio de la naturaleza, parece bastante evidente que viene de la mano del conocimiento científico. Que nuestros cerebros de mono no lo terminen de aplicar bien… bueno, para mí significa que aún queda margen de mejora, no que haya que echarlo al fuego por no ser nuestra sociedad todo lo perfecta que debería o podría.

    Que “Mulet, periódicamente, orquesta una campaña contra Greenpeace” probablemente tenga que ver con que Greenpeace, periódicamente, orquesta campañas acientíficas. Apuesto a que si Greenpeace no hiciera algunas idioteces que hace, Mulet dedicaría su tiempo a cosas más productivas, como a contarse las pelotillas de los pies. Pero yo qué sé, él sabrá. Solo puedo decir que se me puede achacar lo mismo de “orquestar campañas contra sectas peligrosas pseudoterapéuticas”. Y me declararía culpable, señoría. Mala persona que es uno, que quiere ver a estafadores peligrosos entre rejas. ¿Los transgénicos tienen conflicto de intereses? Supongo que de la misma forma que los creadores de llaves inglesas tienen conflicto de intereses para vender llaves inglesas, pero lo cierto es que son muy útiles. Me preocuparía más si tuvieran conflicto de intereses para vender una estafa inútil que no aporte nada a absolutamente ningún campo más que a sus bolsillos. Por lo poco que sé de transgénicos, no parece ni remotamente el caso. Aunque siempre estoy abierto a estar equivocándome.

    A menudo de puede observar en los cientifistas un desprecio por “los políticos”, haciendo hincapié en su falta de formación, despreciando así su carácter representativo. Es totalmente cierto. Todo ello: el desprecio y la falta de formación, que conduce a cosas como hacer regulaciones laxas contra pseudociencias (cuando no oficializar algunas), tomar malas decisiones en terrenos como los que comentabas anteriormente sobre energía, u otras en las que la voz de la calle, sin la formación necesaria, “vota” que quieren retirar el mercurio de las vacunas, consiguiendo nuevas tiradas de vacunas menos efectivas y de peor conservación. Soy el primero que querría una sociedad formada, que fuera capaz de reconocer una pseudociencia a la legua, que criticara con vehemencia los abusos de la mala ciencia y del publish or perish o de la falta de replicabilidad. Tengo una mala noticia para ti: no vivimos en esa sociedad. Estamos, de hecho, mucho más cerca de “Idiocracy” de lo que me gustaría.

    Pero esto, desde mi perspectiva, significa que hace falta mucha más formación en ciencia a los políticos (que, dicho sea de paso, no veo por qué en su mayoría son abogados, hablando de representatividad) y a la población. De nuevo, una tarea científica imprescindible que debería primarse y… pasa como con el agua que cae del cielo sin que se sepa por qué.

    Con lo de “El científico Carlos López-Otin es clarividente.” remito al comentario de la primera parte del artículo. Es gente dando su opinión de “ciencia ficción”, mezclando un poco de lo que creen que puede basar y un mucho de lo que les gustaría que pasara. Creo que si a ti un periódico te preguntar por cómo ves la medicina dentro de 100 años, entenderás que la respuesta “no lo sé, no hay datos para predecir el futuro” está clara y lo que se te pide es una apreciación subjetiva. Y por motivos de economía del lenguaje (igual que nos pasa a muchos en un “tweet” o un post), tampoco puedes bajar a depurar hasta la última coma el rigor de tu discurso. A veces, simplemente, das cosas por sentadas. Y como decía el malo de “Alerta Máxima 2”, la suposición es la madre de los metepatas.

    Sobre “no he visto ningún gen que codifique el sentido de la fe religiosa” no veo cuál es el problema. El tema de la tendencia a creer de un individuo podría estar codificado, como lo está la propensión al alcoholismo en alguna gente. Pero si no lo ha encontrado, pues es lo que hay, ¿no?

    Cualquiera que siga la imprescindible sección de Francis en el portal de “ciencia, escepticismo y humor” Naukas, tendrá entre poco y nada idealizado el sistema científico: http://francis.naukas.com/?s=revistas
    Precisamente porque saltan escándalos por fraude sabemos que hay fraude y que se detectan, y que generan un escándalo. Precisamente porque se retractan artículos incluso que han generado tendencias es por lo que uno sabe que hay un sistema de revisión y retractación de artículos que, mal que bien, está ahí y cumple hasta cierto punto su cometido (imposible saber si lo cumple al 100% o al 0’00001%). En cualquier caso, conociendo la falibilidad humana, lo peligroso -desde mi perspectiva- sería que NO hubiera ningún escándalo por fraude y NO se retirara ningún artículo de ninguna revista. Eso sería un indicador de que algo está fallando muy fuerte. Así que, en este caso, para mí esto es una prueba de que el sistema funciona en la detección y autocorrección de errores. Hasta qué punto, lo desconozco.

    “¿Dónde están la comunidad escéptica criticando esta pseudociencia que viene de las entrañas de un sistema machista, explotador y corrupto? ”

    Aquí: https://www.youtube.com/watch?v=7ZbL5utq_hs&feature=youtu.be&t=1h8m13s
    Aquí: https://www.youtube.com/watch?v=MsHk0KLwFJQ
    Y aquí: https://www.youtube.com/watch?v=EyRY0qMkHo8&feature=youtu.be&t=1h2m27s
    Por poner algún ejemplo que me viene a la cabeza.

    Pero claro, algunos ven esos ejemplos y dicen cosas como “bah, es la secta de escépticos chupándose las pollas mientras hacen apología del alcohol”, y hacen como que eso nunca ha pasado, que jamás se habla de ellos, que esa realidad no existe. Pero yo no tengo la culpa de que haya mucho cretino suelto. La prueba de que la premisa de estos artículos es falsa está al alcance de todo el mundo, pero hace falta querer mirar.

    Un saludo.

    • Emilio, te agradezco muchísimo tus comentarios. Es evidente que no compartimos opinión en muchos aspectos, pero son respetuosos y coherentes. Y le has dedicado mucho tiempo.
      Me ayudan a detectar los puntos flacos de mis argumentos y los tendré muy en cuenta en siguientes escritos al respecto.
      Gracias y saludos

  4. El texto es muy interesante, le felicito. Aprovecho para recomendar este artículo: http://www.thecult.es/tercera-cultura/el-lado-espiritual-de-albert-einstein.html quizá sea lo más imparcial que he leído sobre este asunto de la filosofía de la ciencia… En él se explica en un par de líneas de dónde procede este neo-escepticismo de bajos vuelos. La ciencia parece condenada a entenderse con la filosfía o viceversa… faltan científicos como Fernández Rañada, Peteiro o C.P. Snow, que sentó las bases de la tercera cultura… En fin, lo dicho, recomiendo el artículo de más arriba.

  5. Apreciado Alfredo,
    La verdad que leyendo ambas notas en Rebelión hay cosas que me gustan pero me desconcierta un poco la redacción. La encuentro un poco desordenada como lo admites y por momentos me pierdo hacia dónde vas.
    Fijate que arrancas con la advertencia de estar opinando y no haciendo ciencia, como si uno pudiera dejar de opinar al hacer ciencia.
    Me gustaría a este respecto recomendarte un clásico (siempre el mismo) que en 1996 planteaba 10 proposiciones sobre ciencia y anticiencia:
    https://laboratoriobaracca.noblogs.org/files/2012/05/Richard-Levins-Ten-Propositions-on-Science-and-Antiscience.pdf

    Nos dice Richard Levins:

    “(4) A point of view is absolutely essential for surviving and making any sense of a world bursting with potential sensory inputs. Much of learning is devoted to defining the relevant and determining what can be ignored. Therefore, the appropriate response to the discovery of the universality of viewpoints in science is not the vain attempt to eliminate viewpoint but the responsible acknowledgment of our own viewpoints and the use of that knowledge to look critically at our own and each others’ opinions.”

    Es decir hacer ciencia es inseparable de opinar.
    Creo que el texto de RL puede servir además para sistematizar un poco lo que intuyo estás queriendo decir en estas notas. Su punto siguiente (5) resulta particularmente esclarecedor aquí, al remarcar la doble naturaleza de la ciencia.
    Según RL, por un lado la ciencia realmente nos ilumina sobre nuestras interacciones con el mundo, produciendo comprensión y guiando nuestras acciones. Por otro, como producto de la actividad humana, la ciencia refleja las condiciones de su producción y los puntos de vista de sus productores y dueños.
    Más adelante agrega que la mayoría de los análisis sobre la ciencia no consideran esta doble naturaleza.
    Me parece que algo de eso pasa en tus textos. Como si se te escapara este doble caracter para acabar acusando a impávidos olmos de ser un fracaso como perales.

    Volviendo a lo que me gustó, creo que es una excelente síntesis lo que mencionabas de la metodología del “torneo”.
    La ideología burguesa, y su variante aggiornada neoliberal, pretende disciplinar tozudamente todo lo que toca bajo la improbable lógica del mercado, convirtiéndolo todo en torneos. Así, las moléculas “compiten”, las especies “compiten”, las sociedades “compiten”. Todo se resume a un gigantesco torneo universal según los que van ganando.
    En ese tipo de torneos es como estudiamos primero y producimos ciencia después y nos evalúan últimamente.

    Un abrazo.

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